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Guía de campo

Bolivia.

Bolivia

La cocina boliviana se organiza por altitud antes que por ninguna otra cosa. Entre el Altiplano, a casi cuatro mil metros, y los llanos amazónicos, a unos pocos cientos sobre el nivel del mar, el país apila tres climas uno encima de otro y cada uno alimenta a los demás: las patatas liofilizadas y los granos de la puna bajan del frío, el maíz y la fruta de hueso salen de los valles templados, y el arroz, la yuca, el plátano y la carne seca suben desde el este. Lo que mantiene unidas esas tres despensas es un patrón antes que una especia única: una base de cebolla, ajo, comino y orégano, ají molido en pasta y usado tanto por el color y el cuerpo como por el picante, féculas dobladas o triplicadas en el mismo plato sin pedir perdón, y un cuenco de salsa cruda de ají puesto en la mesa para que cada cual sazone lo suyo. El resultado es comida contundente, de cocción lenta y sin adornos, hecha para mañanas frías y jornadas largas, y su hecho técnico definitorio es que en casi todo el país el agua nunca llega a cien grados.

Básicos de la despensa boliviana sobre una superficie oscura: chuño liofilizado, ajíes amarillos secos, maíz mote y cacahuetes crudos
La cocina de Bolivia
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Recetas en el atlas
10
Platos imprescindibles
3
Básicos de la despensa
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Los platos que explican más rápido la cocina de Bolivia: si solo cocinas unas pocas cosas de esta página, cocina estas.

Dentro de la cocina de Bolivia.

Tres ajíes hacen casi todo el trabajo de sabor. El ají amarillo es el anaranjado, afrutado y solo moderadamente picante, y da a platos como el fricasé su color y su cuerpo espeso. El ají colorado, el rojo seco, aporta un fondo más profundo, casi de pasa, que se usa en guisos y en los rellenos de las masas horneadas. El locoto es la excepción: un ají de pared gruesa y seriamente picante que se come crudo y no cocinado, y la razón por la que una mesa boliviana siempre tiene encima algo fiero. En los tres casos el ají se remoja y se muele en pasta y después se fríe en grasa hasta que el aceite del borde de la sartén se pone naranja: esa separación es la señal estándar de punto para una base boliviana, igual que en los Andes en general.

La patata no es aquí un ingrediente sino una familia. Bolivia está dentro de la tierra de origen del cultivo, y los mercados venden decenas de variedades nativas por nombre, color y comportamiento en la olla. Más llamativo es lo que el Altiplano hace con ellas: las patatas se dejan de noche al aire helado y seco, se pisan para exprimirles el agua y después se secan al sol, produciendo el chuño negro y la tunta pálida y lavada. Es liofilización inventada siglos antes que la máquina, se conserva años, y el resultado rehidratado es masticable y absorbente como nunca lo es la patata fresca: existe para beberse el caldo.

El maíz importa casi tanto. El choclo, el maíz andino de grano grande, es feculento antes que dulce y se comporta de forma muy distinta al maíz dulce de supermercado, y por eso los platos de maíz rallado aquí saben salados y harinosos y no azucarados. El mote es maíz pelado, hervido y servido en el cuenco junto a la carne en lugar de machacado en nada. El maíz morado se cuece hasta convertirse en api, la bebida caliente de desayuno de los mercados de altura, y la quinoa y la cañahua salen de las mismas llanuras frías que las patatas.

El oriente es otra cocina. En torno a Santa Cruz, Beni y Pando los básicos son el arroz, la yuca, el plátano y el charque —carne salada y secada al sol para conservarse—, con urucú, la misma semilla de achiote que se usa en las tierras bajas de toda Sudamérica, tiñendo la grasa de naranja. El queso se hornea dentro del almidón en vez de fundirse por encima, y de ahí salen el cuñapé y el sonso. Esta comida tiene más en común con las cocinas fronterizas de Brasil y Paraguay que con nada que se cocine en La Paz.

La estructura y el tiempo completan el cuadro. El almuerzo es la comida seria y llega en dos actos: una sopa y después un segundo de carne con arroz y patata. Las salteñas son una interrupción de media mañana, el api se bebe en los puestos del mercado antes de que amanezca del todo, y fuentes como el pique macho existen para atacarse en común con varios tenedores. Debajo de todo está la altitud: a 3.600 metros el agua hierve a unos 88 °C, así que el mote y las piezas duras necesitan horas y no minutos, la olla a presión es equipamiento doméstico corriente, y los panaderos trabajan masas algo más húmedas porque el aire seco y fino les roba humedad más rápido de lo que están acostumbrados a nivel del mar.

La despensa característica.

9 básicos

Los ingredientes sin los que esta cocina no funciona.

  • locoto
  • ají amarillo
  • chuño y tunta (patata liofilizada)
  • quirquiña
  • choclo y mote (maíz andino)
  • cacahuetes crudos
  • charque (carne secada al sol)
  • yuca y almidón de yuca
  • quinoa

Cómo se come en Bolivia.

El almuerzo, temprano y sin prisa, es la comida que cuenta, y llega en dos tiempos: primero la sopa, después un plato de carne con arroz y patata a la vez. Un cuenco de llajua está en la mesa como en otros sitios está la sal, y echar mano de ella se espera en lugar de leerse como una crítica a quien cocina. Las salteñas son costumbre de media mañana con una hora límite no escrita: los locales las agotan y cierran a primera hora de la tarde, y nadie pide una para cenar. Fuentes como el pique macho se piden para la mesa y se comen directamente de la bandeja. En las comunidades aimaras el apthapi conserva una forma mucho más antigua: cada cual trae algo, se extiende todo sobre mantas tejidas en el suelo y se come de pie, con las manos, de lo compartido.

Cocinas regionales.

Bolivia cocina de 4 maneras claramente distintas según dónde estés: esto es lo que cambia entre ellas.

R1La Paz y el Altiplano
El corazón alto y frío del país, donde el chuño, el mote y el ají amarillo construyen guisos dominicales contundentes como el fricasé. Los puestos de mercado venden api y masa frita desde antes del amanecer para dar calor a quien va al trabajo.
R2Cochabamba y los valles
La capital gastronómica reconocida de Bolivia, de clima templado y raciones generosas. El silpancho y el pique macho salieron de sus cocinas, y ambos ponen en un plato más de lo que casi nadie espera terminarse.
R3Santa Cruz, Beni y los llanos
Tropical y arrocera, con yuca, plátano, charque y grasa teñida de urucú en lugar de patata y ají de altura. La especialidad local es la panadería de queso y almidón, y sobre todo el cuñapé.
R4Tarija y el sur
Tierra de vino en la frontera argentina, con viñedos a algunas de las mayores altitudes en las que se cultiva uva. La cocina se apoya en la carne a la brasa y la fruta de hueso, y suele decirse que la salteña empezó aquí.

Todas las recetas de Bolivia.

10recetas y subiendo

Sigue viajando.

Bolivia está en Andes, y su cocina comparte fronteras —y también ingredientes— con Argentina y Brasil.